Cómo hablar con un familiar que tiene un problema con el alcohol

Hablar con un familiar con alcoholismo puede ser una de las conversaciones más difíciles que enfrente una familia. El miedo a desencadenar una discusión, la incertidumbre sobre cómo reaccionará la persona y la vergüenza pueden hacer que se posponga el diálogo. Sin embargo, retrasarlo suele empeorar la situación.

El alcoholismo no es un fallo moral ni una falta de voluntad; se trata de una enfermedad compleja con componentes biológicos, psicológicos y sociales. Por ello, una conversación bien planteada, basada en la información y en el respeto, puede ser el primer paso para que tu familiar busque ayuda.

Comprender que el alcoholismo es una enfermedad

Antes de hablar, conviene desterrar la culpa y comprender qué es el alcoholismo. La guía «¿Alcohol en la familia?» del Plan Nacional sobre Drogas explica que el alcoholismo, como otras drogodependencias, es una enfermedad; ni la persona que la padece ni sus allegados son culpables de haberla buscado. Aunque el afectado debe desear cambiar, la actitud de su pareja y familiares puede ser decisiva para motivarle a seguir un tratamiento. Esta visión evita caer en reproches y en la tentación de reducir el problema a falta de fuerza de voluntad.

Reconocer las señales en un familiar con alcoholismo

Ocultar la situación por vergüenza o miedo sólo prolonga el sufrimiento. Mantener el alcoholismo en secreto dificulta que el enfermo tome conciencia y reciba presión positiva de su entorno. El silencio sobre un familiar con alcoholismo permite que la persona siga bebiendo sin reacción ni límites. Por eso, además de hablar con el ser querido, conviene informar a la familia extensa y actuar como equipo.

Dos mujeres sentadas en un sofá manteniendo una conversación emocional, representando un diálogo familiar sobre un problema con el alcohol.

Elegir el momento y el tono adecuados puede marcar la diferencia al hablar con un familiar que tiene un problema con el alcohol.

Prepararse para la conversación: informarse y cuidarse

La preparación es clave para afrontar una conversación tan delicada. Antes de sentarte a hablar:

  1. Infórmate sobre el alcoholismo. La guía oficial recomienda aprender sobre la enfermedad, sus síntomas y opciones de tratamiento. Conocer que existen tratamientos ambulatorios y centros de rehabilitación, medicamentos como el antabus o el colme y terapias psicológicas ayuda a ofrecer soluciones realistas.
  2. Cuida de ti y busca apoyo. Vivir con un alcohólico genera tensión, ansiedad y depresión. Es importante priorizar la seguridad de la familia, pedir apoyo a otros familiares o amigos, unirte a grupos y considerar acudir a un terapeuta. No te adaptes al problema ni lo cubras: proteger o responsabilizarse de la persona facilita que el alcohol se instale como «un gran dictador» en el hogar.
  3. Mantén las costumbres familiares. El manual español sugiere preservar normas y rutinas domésticas; las modificaciones constantes alrededor del consumo refuerzan la adicción. Mantener las reglas ofrece estabilidad, especialmente a los hijos, que necesitan información adecuada para su edad.
  4. Reúne a otros familiares. Es recomendable que varios miembros de la familia se junten para exponer al afectado cómo viven la situación y para acudir juntos a un profesional. Una intervención colectiva muestra unidad y reduce la sensación de que la preocupación es de una sola persona.

Elegir el momento y el tono adecuados

No se debe iniciar la conversación cuando la persona está intoxicada. El estado de embriaguez provoca alteraciones de memoria, somnolencia y cambios de comportamiento; el enfermo no recordará lo hablado o reaccionará de manera impredecible. Busca un momento en el que esté sobrio, relativamente tranquilo y haya pasado una «crisis» para que la charla tenga más impacto.

El tono debe ser calmado y empático. Hablar no es discutir. Evita que la conversación se convierta en una disputa: expresa lo que sientes de manera tranquila, retírate si la tensión aumenta y utiliza frases sencillas.

Cómo actuar con un familiar con alcoholismo

Qué hacer:

  • Muestra tu preocupación.

  • Habla desde la empatía y el respeto.

  • Ofrece soluciones y apoyo.

  • Establece límites claros.

Qué evitar:

  • No sermonees ni reproches.

  • No discutas cuando esté borracho.

  • No mientas ni inventes excusas.

  • No utilices la culpa, amenazas o sobornos.

Manos de varias personas unidas en círculo, simbolizando apoyo familiar y acompañamiento durante un proceso de recuperación del alcoholismo.

El apoyo del entorno es fundamental para afrontar un problema con el alcohol y acompañar el proceso de cambio.

Implicar a la familia y buscar apoyo profesional

El alcoholismo afecta a todo el sistema familiar. Te presentamos 12 pasos para familias que conviven con una persona alcohólica:

  • Acudir juntos a un especialista en adicciones para analizar el caso y recibir orientación.

  • Mantener la unión familiar y un criterio común: el objetivo es que la persona inicie tratamiento.

  • Informarse y no esconder la enfermedad: compartir la realidad con la familia extensa evita la normalización y rompe la negación.

  • No hacerse cargo de las consecuencias de la conducta del alcohólico; permitir que experimente sus efectos fomenta la toma de conciencia.

  • Insistir y acompañar a tratamiento, incluso bajo presión.

  • No desistir si abandona el tratamiento; es habitual que haya recaídas y que sean necesarias varias tentativas.

  • Alejarlo de entornos que favorecen la adicción, como amistades o lugares asociados al consumo.

Permitir consecuencias naturales y establecer límites

Una forma eficaz de estimular el cambio en un familiar con alcoholismo es dejar que la persona experimente las consecuencias de su consumo. Rescatar constantemente al alcohólico de multas, deudas o problemas laborales reduce su motivación para buscar ayuda.

Esta práctica, conocida como «amor duro» consiste en mostrar apoyo sin encubrir: acompañas y escuchas, pero no resuelves ni tapas los efectos del alcohol. Establece límites claros sobre lo que estás dispuesto a tolerar y cumple tus propias normas.

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En BeQam creemos que acompañar el proceso de recuperación es un acto de amor. Si estás viviendo esta situación, te invitamos a contactar con nuestro equipo especializado para recibir orientación personalizada. No estás solo: con la información adecuada y el apoyo correcto, es posible recuperar la armonía y la salud familiar.

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