Adicción al sexo en España en 2025: por qué está en el centro del debate
Durante las últimas semanas han vuelto a saltar a los titulares españoles casos de adicción al sexo en España en 2025, también llamada hipersexualidad o trastorno del comportamiento sexual compulsivo. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó este problema en la CIE‑11 (Clasificación Internacional de Enfermedades), en nuestro país existen pocos datos oficiales y mucha desinformación.
Medios y especialistas advirtieron que la falta de estadísticas es un problema: se calcula que entre el 3 y el 6 % de la población podría padecer algún grado de adicción al sexo, pero los psicólogos señalan que estas cifras podrían ser solo la punta del iceberg. Esto dificulta en gran manera que los adictos puedan acceder a un tratamiento de adicciones.
En BeQam analizamos las últimas cifras disponibles del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA) y del Plan Nacional sobre Drogas, así como estudios recientes sobre consumo de pornografía y sexo bajo los efectos de drogas. También recoge las voces de profesionales que atienden este trastorno y de jóvenes que lo viven de cerca. El objetivo es ofrecer un enfoque dinámico y fácil de leer que ayude a entender por qué la adicción al sexo se ha convertido en un desafío sanitario y social.
¿Qué entendemos por adicción al sexo?
No todas las personas con un elevado deseo sexual son adictas. Los expertos consultados por El Independiente la definen como una conducta sexual que no puede controlarse y que acaba afectando a todas las facetas de la vida. Se caracteriza por:
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Pérdida de control: el individuo no logra dejar de pensar en sexo o consumir pornografía, a pesar de intentarlo.
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Consecuencias negativas: afecta a las relaciones personales, laborales y familiares; puede conllevar endeudamiento (en prostitución o citas de pago), embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.
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Tolerancia y abstinencia: como en otras adicciones, se necesita cada vez más intensidad o novedad para sentir el mismo placer y aparecen síntomas de ansiedad o irritabilidad al intentar abstenerse.
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Uso como escape: los psicólogos señalan que muchas personas usan el sexo para sobrellevar el estrés o momentos difíciles.
Para Fernando Botana, director de la clínica Impasse Adicciones, el auge de la adicción al sexo está ligado a la accesibilidad: “Antes, una persona ansiosa en la oficina solo podía resolverlo como podía; ahora lo tiene en el móvil y al instante. La psicóloga María Padilla advierte que muchos adictos se avergüenzan de su comportamiento y no buscan ayuda.
Datos oficiales: el Observatorio y el informe de adicciones comportamentales
El Informe sobre adicciones comportamentales y otros trastornos adictivos 2024, elaborado por el OEDA y publicado en 2025, recopila por primera vez datos de admisiones a tratamiento por adicciones sin sustancia como la adicción al sexo en España en 2025. Algunas cifras relevantes son:
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Admisiones a tratamiento por adicciones comportamentales: en 2022 se notificaron 4.670 admisiones, de las cuales el 86,3 % eran hombres.
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Distribución de adicciones: El 82 % de las admisiones se debió a una adicción al juego, el 9,3 % a uso compulsivo de internet, móvil o videojuegos, el 3,4 % a adicción a las compras y solo el 2,9 % a adicciones relacionadas con el sexo. Aunque este porcentaje es pequeño, los expertos destacan que las admisiones por sexo crecen cada año y que muchas personas no buscan ayuda por vergüenza.
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Perfil sociodemográfico: el 74,9 % de las admisiones en 2022 eran personas que iniciaban tratamiento por primera vez; la edad media era de 37,1 años y el 36,7 % tenía estudios postobligatorios. La mayoría acudía a tratamiento por iniciativa propia o animada por familiares.
Adicción al sexo en España en 2025 en el contexto del informe 2024
| Tipo de adicción | Porcentaje de admisiones (2022) | Comentarios |
|---|---|---|
| Juego (ludopatía) | 82,0 % | Sigue siendo la adicción sin sustancia más común en España; el mayor número de admisiones a tratamiento. |
| Uso compulsivo de Internet, móvil y videojuegos | 9,3 % | Aumento vinculado a la digitalización y al acceso constante a redes y plataformas online. |
| Compras compulsivas | 3,4 % | Más frecuente en mujeres; asociada a impulsividad, estrés y búsqueda de recompensa emocional. |
| Adicciones relacionadas con el sexo | 2,9 % | El porcentaje más bajo, pero con tendencia ascendente; la adicción al sexo en España en 2025 preocupa por su infradiagnóstico y aumento entre hombres jóvenes. |
| Otros (alimentación, etc.) | 2,5 % | Incluye trastornos de la conducta alimentaria y otras adicciones comportamentales emergentes. |
Aunque estas cifras muestran una baja proporción de tratamientos por adicción al sexo, los especialistas insisten en que el problema está infradiagnosticado debido a la vergüenza y al vacío legal.

El uso de pornografía como indicador
El mismo informe del OEDA incluye por primera vez datos sobre consumo de pornografía, un comportamiento que puede derivar en adicción. Los resultados muestran que:
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63,8 % de los españoles de 15‑64 años reconoce haber consumido pornografía alguna vez en su vida. Esta proporción cae al 29 % en el último año y al 18,2 % en el último mes.
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Diferencias de género: el consumo es mucho mayor en hombres que en mujeres para cualquier periodo analizado.
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Edad y consumo: las prevalencias más altas se dan en el grupo de 15‑24 años, pero los hombres de 35‑44 también presentan consumos elevados.
Para la población estudiantil (14‑18 años), el informe revela que 66,8 % ha consumido pornografía alguna vez, 58,6 % en el último año y 44,5 % en el último mes. Las diferencias de género son notables: 68,4 % de los estudiantes varones consumieron pornografía en el último mes frente a 19,3 % de las alumnas.
Uso de pornografía y su relación con la adicción al sexo en España en 2025 según encuestas EDADES y ESTUDES (2024)
| Población | Alguna vez en la vida | Últimos 12 meses | Últimos 30 días | Comentarios |
|---|---|---|---|---|
| Población general (15-64 años) | 63,8 % | 29 % | 18,2 % | El consumo de pornografía es más alto entre hombres y jóvenes; tendencia relevante en el contexto de la adicción al sexo en España en 2025. |
| Estudiantes (14-18 años) | 66,8 % | 58,6 % | 44,5 % | En el último mes, el 68,4 % de los varones y el 19,3 % de las chicas consumieron pornografía, un dato clave para entender la exposición temprana y el riesgo de adicción al sexo en España en 2025. |
El acceso inmediato a través de internet y las redes sociales se considera uno de los principales factores de riesgo para el aumento de la adicción al sexo en España en 2025. El informe subraya que la pornografía se consume mayoritariamente en solitario y que la exposición temprana puede afectar las relaciones y la percepción de la sexualidad.
Sexo y consumo de sustancias: una combinación peligrosa
La Fundación FAD Juventud, en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas, presentó en junio de 2025 el estudio “Consumos de sustancias y relaciones sexuales juveniles”. Entre sus hallazgos destaca que casi un 70 % de los jóvenes encuestados ha mantenido relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol en alguna ocasión. Además:
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El 28,6 % de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales tras consumir otras drogas como cannabis, cocaína, MDMA o poppers.
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Un 47,6 % opina que el consumo empeora las relaciones sexuales, frente a un 24,5 % que lo valora positivamente.
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Consecuencias serias: entre quienes consumen drogas frecuentemente antes de tener sexo, 33,3 % ha vivido embarazos no deseados y 30,2 % ha contraído infecciones de transmisión sexual, cifras muy superiores a la media juvenil (4,6 % y 4,8 %).
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El estudio también analiza cuestiones de consentimiento: mientras el 66 % afirma que no intentaría tener relaciones con alguien que ha bebido, los chicos reconocen haberse aprovechado más de estas situaciones que las chicas, lo que revela un problema de vulneración de límites.
Estos datos subrayan la relación entre consumo de sustancias y conductas sexuales de riesgo, aunque no son una medida directa de adicción al sexo. Sin embargo, el uso de alcohol y drogas puede desinhibir y alimentar comportamientos compulsivos que se convierten en adicción.

¿Por qué aumenta la adicción al sexo?
Los profesionales señalan varios factores que contribuyen al auge de este trastorno:
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Acceso ilimitado a estímulos sexuales: la pornografía, las webs de citas y la prostitución se encuentran a un clic de distancia. La gratificación instantánea refuerza el circuito de recompensa en el cerebro y puede generar tolerancia.
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Falta de educación afectivo‑sexual: muchos jóvenes reciben información inadecuada o tardía sobre relaciones y consentimiento. Según FAD, aunque el 90 % se siente bien informado, solo la mitad recibió educación sexual adecuada en la familia o la escuela.
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Uso del sexo como analgésico emocional: la adicción al sexo funciona, según los terapeutas, como una vía de escape ante la ansiedad, la depresión o la baja autoestima.
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Traumas y apego: algunos estudios apuntan a antecedentes de traumas o relaciones familiares disfuncionales en personas adictas al sexo.
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Estigmatización y falta de diagnóstico: el pudor impide pedir ayuda. Muchos adictos no se consideran enfermos o ni siquiera reconocen su problema.
Consecuencias sanitarias y sociales
Aunque el OEDA aún no dispone de estadísticas completas sobre la prevalencia de la adicción al sexo, los expertos y asociaciones de apoyo apuntan a un impacto significativo:
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Problemas de salud mental: la compulsión sexual suele coexistir con ansiedad, depresión y trastornos obsesivos. El informe de adicciones comportamentales indica que el 21,8 % de las personas admitidas por estas adicciones presenta patología dual.
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Riesgos físicos: las conductas sexuales compulsivas pueden aumentar la transmisión de ITS y los embarazos no deseados.
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Deterioro relacional: muchas personas pierden parejas, amistades o trabajos por su incapacidad para controlar sus impulsos sexuales; sufren aislamiento y vergüenza.
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Impacto económico: algunas personas gastan sumas elevadas en prostitución o productos sexuales, generando endeudamiento.
Prevención y tratamiento
Frente a esta problemática, en BeQam recomendamos un enfoque integral:
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Educación afectivo‑sexual desde edades tempranas: evitar que la pornografía sea la fuente principal de aprendizaje sexual. Incluir contenidos sobre consentimiento, emociones y uso responsable de internet.
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Campañas de sensibilización: el informe del OEDA aboga por difundir las consecuencias del consumo excesivo de pornografía y del juego sexual para prevenir posibles adicciones.
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Detección precoz y atención especializada: reforzar el sistema de salud para identificar los casos y derivarlos a centros de adicciones. En 2022 solo hubo 135 admisiones por adicción al sexo (2,9 % de 4 670 admisiones), pero se espera que la cifra aumente a medida que más centros se incorporen a la red de notificación.
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Terapia multidisciplinar: psicólogos y sexólogos recomiendan una combinación de terapia cognitivo‑conductual, abordaje de traumas y apoyo grupal. En algunos casos se utiliza farmacoterapia para controlar los impulsos.
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Entornos digitales seguros: promover herramientas de control parental, horarios y filtros para limitar el acceso de menores a pornografía y contenidos de alto riesgo.
Hacia una visión integral de las adicciones
El reciente informe sobre adicciones comportamentales marca un antes y un después en la política española de drogas: por primera vez se reconocen los comportamientos adictivos sin sustancia, como la adicción al sexo, que en 2025 representa un 2,9 % de las admisiones a tratamiento. Sin embargo, los expertos advierten que la cifra real podría ser mayor, impulsada por la accesibilidad de internet y la normalización de la pornografía.
A diferencia de otras adicciones, la hipersexualidad se enmascara bajo normas sociales que promueven el sexo como ocio. Superar este tabú exige educación, investigación y apoyo institucional. La inclusión de preguntas sobre pornografía por parte del OEDA es un avance, pero aún faltan estrategias específicas y una perspectiva de género que reconozca el impacto en hombres y mujeres.
Hoy, la adicción al sexo sigue siendo una adicción silenciosa. Visibilizarla, romper el estigma y crear recursos de prevención y tratamiento digitalizados son pasos clave para ofrecer ayuda real y evitar que las conductas compulsivas deriven en consecuencias personales y sociales graves.