El consumo de alcohol en la adolescencia en España en 2025 se mantiene como un problema de salud pública y cultural de primer nivel. Cada verano, entre fiestas y celebraciones, resurgen los datos preocupantes sobre jóvenes que beben antes de los 18 años. Según el Observatorio Español de Drogas y Adicciones (OEDA), el alcohol continúa siendo la sustancia más consumida por los adolescentes españoles.
A pesar de las campañas de prevención, el 56,6 % de los estudiantes de entre 14 y 18 años reconoció haber bebido en el último mes. Esta cifra, aunque ligeramente menor que en años anteriores, sigue reflejando una cultura de consumo profundamente arraigada. En este contexto, el Gobierno aprobó en marzo de 2025 la Ley de Prevención del Consumo de Bebidas Alcohólicas en Menores, un intento por frenar el acceso precoz y la normalización del alcohol en la vida juvenil.
Datos actualizados del Observatorio Español de Drogas (2025)
La Encuesta ESTUDES 2023, publicada por el OEDA y recogida en el informe Indicadores clave sobre drogas y adicciones 2025, ofrece una radiografía del consumo de Alcohol en la adolescencia en España en 2025, una tendencia que preocupa por su persistencia.
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Uso mensual: El 56,6 % de los estudiantes de 14‑18 años consumió alcohol en el último mes, porcentaje similar al de 2021 (53,6 %).
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Binge drinking (atracón): El 28,2 % practicó «binge drinking» (cinco o más bebidas en unas dos horas) en los últimos 30 días. En la población adulta, el 16 % admite esta conducta.
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Edad de inicio: La edad media de inicio se mantiene en 14 años.
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Facilidad de acceso: Un 93 % de los adolescentes considera fácil o muy fácil conseguir bebidas alcohólicas.
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Mortalidad y accidentes: Los datos del OEDA también reflejan que el 26,1 % de los conductores implicados en accidentes mortales en 2023 dio positivo por alcohol. Ese mismo año murieron por cirrosis y otras enfermedades hepáticas 3.309 hombres y 1.150 mujeres.
Además de la encuesta escolar, la directora del OEDA, Begoña Brime, advirtió en septiembre de 2025 que el 40 % de los jóvenes desconoce los riesgos del alcohol; un 5 % de chicos cree que es saludable y casi un 30 % de chicas lo usa para paliar la tristeza. Un tercio de los chicos y chicas de 13‑14 años había bebido en el último año y cerca de 5.900 menores acudieron a urgencias por intoxicación en 2023. Estos datos confirman que el Alcohol en la adolescencia en España en 2025 sigue siendo uno de los mayores desafíos sanitarios del país.

Indicadores clave de la encuesta ESTUDES 2023 (OEDA 2025)
| Indicador | Dato 2023 | Evolución / comentario |
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| Estudiantes de 14-18 años que consumieron alcohol en el último mes | 56,6 % | Descenso leve respecto a 2021 (53,6 %); el alcohol sigue siendo la sustancia legal más consumida en la adolescencia en España en 2025. |
| Estudiantes que realizaron atracón en el último mes (binge drinking) | 28,2 % | Descenso de 1,9 puntos respecto a 2021; sigue siendo un patrón preocupante del consumo juvenil de alcohol. |
| Edad media de inicio del consumo | 14 años | Estable en los últimos años; muestra que el inicio temprano del Alcohol en la adolescencia en España en 2025 no se ha retrasado. |
| Adolescentes que consideran fácil conseguir alcohol | 93 % | Refleja la alta accesibilidad en tiendas, bares y supermercados; uno de los retos de la nueva ley de prevención. |
| Prevalencia de cannabis (último mes) | 15,6 % | Se mantiene alta; preocupa el policonsumo de alcohol y cannabis entre los jóvenes. |
| Adultos que practicaron binge drinking en 2023 | 16 % | Muestra que el problema no se limita a los menores, sino que forma parte de una cultura social más amplia. |
| Conductores en accidentes mortales que dieron positivo | 26,1 % | La presencia de alcohol en siniestros viales se mantiene elevada; alerta sobre los efectos del consumo en la seguridad vial. |
| Muertes por cirrosis y enfermedades hepáticas (2023) | 3.309 hombres 1.150 mujeres |
Indica la carga de mortalidad asociada al consumo crónico de alcohol en España. |
| Menores que acudieron a urgencias por intoxicación (2023) | ~5.900 casos | El 2 % requirió ingreso hospitalario; evidencia los riesgos agudos del Alcohol en la adolescencia en España en 2025. |
La Ley de Alcohol y Menores aprobada en 2025
El 11 de marzo de 2025, el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley de prevención del consumo de bebidas alcohólicas en menores. La ministra de Sanidad, Mónica García, destacó que la norma nace de la preocupación por el alto consumo y busca unificar la dispersión normativa. Se trata de la primera legislación estatal en España centrada exclusivamente en el alcohol y la infancia.
Medidas clave de la nueva ley
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Prohibición de consumo en espacios con menores: El texto veta beber alcohol en centros docentes (salvo universidades), centros de protección de menores, residencias de estudiantes con menores y espacios deportivos o de ocio cuando haya sesiones dirigidas a menores. La prohibición se extiende a adultos y menores.
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Restricciones a la publicidad y patrocinio: La ley impide emplazar publicidad de bebidas alcohólicas en estos espacios ni en sus cercanías. Se prohíbe cualquier publicidad que use la imagen o voz de menores de 21 años o de personas embarazadas y la publicidad en un radio de 150 metros de centros educativos, sanitarios, parques y lugares de ocio infantil.
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Adiós al “consumo responsable”: La normativa impide promocionar el alcohol con mensajes de responsabilidad; la ministra subrayó que “no existe la dosis buena”.
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Control en máquinas expendedoras: Obliga a instalar dispositivos de verificación de mayoría de edad en las máquinas que vendan alcohol y prohíbe la venta ambulante sin licencia. Algunos municipios ya han retirado máquinas de espacios públicos.
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Sanciones y alternativas educativas: Prevén multas para quienes faciliten alcohol a menores o promocionen bebidas en lugares prohibidos. Estas sanciones pueden conmutarse por programas formativos y de sensibilización.
¿Qué persigue la norma?
El objetivo central es retrasar la edad de inicio y reducir el consumo juvenil, generando un “mensaje único” que destierre la normalización del alcohol. Las autoridades sanitarias advierten que no basta con prohibir; es necesario cambiar la cultura del ocio, proporcionar alternativas atractivas para los jóvenes y mejorar la educación en familia y en la escuela.

Botellón y cultura del alcohol: un reto sociocultural
Aun con normas más estrictas, la realidad es que el consumo adolescente está asociado a la cultura del botellón, reuniones multitudinarias en espacios públicos para beber. En el verano de 2025, vecinos de Somo (Cantabria) denunciaron botellones masivos que dejaban basura y dañaban áreas protegidas. Estos encuentros no solo generan problemas de convivencia y medioambiente, sino que consolidan la idea de que el alcohol es el centro del ocio adolescente.
Estudios sociológicos advierten que las restricciones legales deben acompañarse de alternativas de ocio saludable. La plataforma LasDrogas.info ya señalaba en 2018 que la futura ley debería ofrecer alternativas al botellón, dotar a los padres de herramientas educativas y cuestionar la permisividad social. Esta reflexión sigue vigente: sin actividades atractivas que sustituyan al botellón, los jóvenes buscarán espacios informales para beber.
Riesgos para la salud y consecuencias a largo plazo
Consecuencias físicas y psicológicas
El Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) recuerda que el consumo de alcohol en menores es un problema de salud pública. Las consecuencias incluyen:
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Lesiones y muerte: El alcohol provoca accidentes de tráfico, ahogamientos y suicidios. Solo en 2011, unas 188 000 personas menores de 21 años acudieron a urgencias por lesiones relacionadas con el alcohol.
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Pérdida de juicio: El consumo de alcohol aumenta la probabilidad de tomar decisiones arriesgadas, como conducción bajo los efectos, sexo sin protección o conductas violentas.
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Riesgo de agresión: El binge drinking se asocia a mayor probabilidad de sufrir o perpetrar agresión física o sexual.
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Problemas escolares y legales: Las intoxicaciones afectan al rendimiento académico y se asocian con delitos y consumo de otras sustancias. Los adolescentes que se emborrachan muestran peores notas y mayor absentismo.
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Trastornos por uso de alcohol: Empezar a beber antes de los 15 años triplica el riesgo de desarrollar una dependencia en la edad adulta.
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Daño cerebral: El cerebro continúa desarrollándose hasta mediados de los 20 años. El alcohol puede modificar su estructura y provocar problemas cognitivos.
Motivos que llevan a los adolescentes a beber
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Presión de grupo y deseo de independencia: La búsqueda de aceptación y de experiencias nuevas impulsa a muchos jóvenes a probar alcohol.
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Accesibilidad: En España, un 93 % de adolescentes considera fácil conseguir bebidas.
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Modelado familiar: La campaña “Está en tu mano” recuerda que los hijos de padres que abusan del alcohol tienen cuatro veces más probabilidades de beber. Normalizar el consumo en parques y espacios infantiles también favorece la imitación.
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Estrés y salud mental: Según la directora del OEDA, casi un 30 % de las chicas bebe para no sentirse triste o deprimida.
Tendencias internacionales y el debate sobre la “cultura cero”
España no es el único país que replantea su relación con el alcohol. En agosto de 2025, una encuesta de Gallup en Estados Unidos reveló que solo el 54 % de los adultos consume alcohol, el nivel más bajo desde 1939. Más de la mitad de los encuestados considera que incluso una o dos bebidas al día son perjudiciales, y el porcentaje de jóvenes que bebe cayó del 59 % en 2023 al 50 % en 2025.. Estas cifras sugieren un cambio cultural impulsado por la evidencia científica: la Organización Mundial de la Salud ha subrayado que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol.
El debate se refleja también en España. El Ministerio de Sanidad rechaza la idea de “consumo responsable” y busca erradicar la percepción de que moderar la cantidad es suficiente. Al igual que la tendencia global, la nueva ley y las campañas buscan promover una cultura donde el alcohol deje de ser la puerta de entrada al ocio juvenil.
Prevención y alternativas: ¿qué pueden hacer familias y comunidades?
La evidencia sugiere que reducir el consumo de alcohol en menores requiere un enfoque multidimensional:
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Educación temprana: Hablar en casa y en las escuelas sobre los riesgos del alcohol. Los padres que mantienen conversaciones periódicas y establecen reglas claras reducen la probabilidad de que sus hijos beban.
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Ejemplo responsable: Las familias deben revisar sus propios hábitos; un consumo moderado y esporádico retrasa el inicio de los hijos.
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Entornos sin alcohol: Limitar la presencia de bebidas en fiestas familiares, parques y eventos destinados a menores.
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Actividades alternativas: Promover deportes, música, artes o voluntariado como opciones de ocio saludable. Las intervenciones comunitarias descritas por el NIAAA recomiendan programas en la escuela, en la familia y en la comunidad.
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Control de ventas: La colaboración con supermercados y bares para reforzar el control de edad puede reducir la accesibilidad. La ley obliga a mecanismos de verificación y prohibe ventas en máquinas sin control.
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Apoyo psicológico: Dado que muchas adolescentes utilizan el alcohol para enfrentar emociones negativas, es esencial que los servicios de salud mental sean accesibles y que las familias sepan detectar señales de malestar.
Hacia una nueva cultura del ocio
El consumo de Alcohol en la adolescencia en España en 2025 se mantiene elevado, pero las nuevas cifras de 2025 muestran ligeras mejoras y ofrecen una oportunidad para reflexionar. La Ley de Prevención del Consumo de Alcohol en Menoresrepresenta un avance legislativo necesario, aunque su éxito dependerá de la capacidad de la sociedad para cambiar la cultura del ocio y ofrecer alternativas a los jóvenes. Los datos internacionales apuntan a una tendencia hacia la reducción del consumo y a la cultura cero, impulsada por la evidencia de que no existe una dosis segura de alcohol.
Más allá de prohibiciones y multas, la solución pasa por educar, acompañar y proponer actividades que no giren en torno a la bebida. Si familias, escuelas, municipios y gobiernos trabajan de forma coordinada, es posible que las futuras encuestas del OEDA reflejen un descenso real y sostenido del consumo, y que la llamada telefónica de madrugada para recoger a un hijo ebrio sea cada vez más rara. Aun así, el Alcohol en la adolescencia en España en 2025 continúa siendo una preocupación constante para las autoridades sanitarias y educativas.
